La tortuga es un animal domestico, necesita de ciertos cuidados los cuales deben ser constantes, es un animal muy dócil y tranquilo por lo que se adapta muy bien a convivir con niños de corta edad.

 

Las tortugas necesitan de una correcta higiene y alimentación para preservar su calidad de vida. El agua donde habite se debe cambiar todos los días o cuando tenga un aspecto turbio: las tortugas suelen patalear, desperdigando así sus excrementos. Antes de volver a llenar el acuario de la tortuga con agua, es conveniente lavarlo bien: así se evita que el animal pueda coger algún tipo de enfermedad.

La alimentación de la tortuga es sencilla: el marisco deshidratado es su principal fuente de nutrientes. La podemos adquirir en frascos en tiendas especializadas.

El acuario debe estar adaptado al tamaño de la tortuga: si ella es pequeña, deberá ser pequeño, y amplio si la tortuga es más grande. Ubícala en un sitio donde le dé el sol: a las tortugas les favorecen sus rayos para su caparazón. Una vez a la semana, cuando el caparazón tenga ya dureza, debes limpiarla, con mucho cuidado. Usa un cepillo de dientes y pásalo por la cocha y la barriga.