El canto de las aves
El estudio del canto de las aves constituye un importante capítulo dentro de la ornitología, y actualmente se emplea para ello aparatos acústicos, registros en cintas magnéticas u ópticas, con cuidadosos análisis posteriores de la frecuencia, intensidad, volumen y timbre de las emisiones vocales. El canto de un individuo cualquiera se analiza gráficamente mediante el estudio de los sonogramas. Los sonidos de las aves son de una frecuencia superior a la voz humana.
En las emisiones vocales de las aves pueden distinguirse:
1) Gritos y voces de reclamo con diversos significados:
- Sexual si se manifiesta durante las paradas nupciales.
- De contacto si con ellos se indica la posición del individuo emisor,o bien sirven también para mantener los lazos entre los miembros de una pareja, de un grupo o de una colonia, e incluso para dar la voz de alarma, etc.
2) El canto verdadero propio que se caracteriza por la duración de la emisión y por la riqueza y variedad de las notas que lo componen, dirigido especialmente a mantener las relaciones entre los dos sexos y para el comportamiento territorial.
3) El denominado subcanto o canto juvenil, que es un canto elemental que se encuentra en vías de perfección.
La capacidad de aprendizaje del canto por parte de los jóvenes, tal como han demostrado numerosos estudios, varía entre las distintas especies. Algunos presentan una notable capacidad de imitación, como es el caso de la familia Mimidae.
El canto presenta una variabilidad más o menos acentuada incluso entre poblaciones distintas de una misma especie, hasta el punto que puede afirmarse que entre las aves existen dialectos. Este es el caso del Chincol (Zonotrichia capensis) el cual presenta variados dialectos en distintas poblaciones en Chile.
Las manifestaciones acústicas de las aves dependen de diversos factores externos e internos que influyen en el período, duración, inicio, etc. Externamente son determinantes algunos factores ambientales, como la iluminación y la temperatura; internamente en cambio, se produce un control por las hormonas sexuales.
El canto en los passeriformes puede ser considerado como una expresión de posesión territorial. En determinados casos no constituiría la territorialidad la única función de un comportamiento tan complejo y costoso desde el punto de vista energético.
En algunos passeriformes el canto cesa por completo después de la formación de la pareja, por lo tanto, su función puede ser más sexual que territorial. En otros, el canto se mantiene durante el período de migración y en invierno, por lo cual se ha establecido una hipótesis de la existencia de correlación entre la producción del canto y la competición para los lugares más favorables en los que pasar el invierno, especialmente en relación a los ejemplares más jóvenes. En este caso, por tanto, el canto sirve para el establecimiento de relaciones de dominación y subordinación.
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10 febrero 2010 










interesante, pongan las especies imitadoras, conosco algunas por ejemplo Mimus longicaudatus, esta especie abunda en el campus de mi Universidad. bye