Cuando comenzar con el adiestramiento del perro
La respuesta es sencilla, cuanto antes mejor.
Lo ideal sería empezar sobre las ocho o diez semanas de vida del animal o desde el momento en que éste llegue a casa. Resulta más sencillo educar a un cachorro que a un perro adulto.
Para el cachorro todo es nuevo e interesante, al no tener otro precedente, los comportamientos aprendidos los va a mantener de por vida, tanto los positivos como los negativos, por eso debemos mantenernos firmes y no bajar la guardia.
Con el perro adulto el riesgo más importante es que el animal tenga adquiridas unas malas costumbres difíciles de corregir y que dificulten la convivencia. En estos casos sería muy aconsejable consultar con un adiestrador profesional experto en este tipo de comportamientos para que nos asesore sobre la mejor metodología para reeducar a nuestro perro.
¿Cómo educar al perro?
Antes que nada, adiestrar a un perro conlleva irremediablemente una dosis muy importante de paciencia y predisposición por nuestra parte. Si este punto lo tenemos bien asumido podemos pasar al siguiente que no es otro que informarnos, o dejarnos asesorar por un experto, acerca de la forma correcta de hacerlo.
Independientemente del nivel de adiestramiento que deseemos en nuestro perro, hay unos comportamientos mínimos que el perro debe aprender para que la convivencia en casa no se convierta en una pesadilla.
La educación se basa en premiar las buenas conductas y castigar las malas.
Desde el primer momento debemos reprender a nuestro perrito con un enérgico y serio “NO”, en cambio, si de lo que se trata es de premiar, utilizaremos un “Muy Bien” en tono alegre y relajado mientras lo acariciamos.
Utilizaremos órdenes cortas, siéntate, túmbate, quieto, ven aquí, lo ideal son 1 o 2 sílabas. Cuando trabajemos en una orden no podemos permitirle ni un fallo, hay que seguir insistiendo, al cabo de una rato o al día siguiente, hasta que el animal la haya asimilado.
Hábitos de aseo
Lo primero que debemos enseñarle a nuestro perro es a hacer sus necesidades donde corresponda.
Al principio, mientras no pueda salir a la calle, podemos iniciar el proceso en casa, con papeles de periódico. Habrá que elegir un rincón donde esparcir los periódicos y acercar hasta allí al cachorro después de cada comida y al despertar por la mañana o de sus siestas.
Hay que mantener el rincón siempre con papeles limpios. El cachorro aprenderá enseguida a utilizarlos acudiendo a ellos con frecuencia. Premia efusivamente a tu perro en estas ocasiones.
Cuando el perro esté preparado para salir a la calle puedes seguir el mismo método, sacarlo después de cada comida. Las primeras semanas, mientras el hábito de hacer las necesidades en la calle no esté bien adquirido, mantén el papel de periódico en casa y no te desanimes ante inevitables “escapes”, a menudo son debidos a la inmadurez de sus esfínteres.
En estas situaciones, reprende al cachorro inmediatamente con un “NO”.
El cachorro mordedor
Los cachorros necesitan morder, es una conducta natural que les permite explorar nuevas sensaciones.
Morder es especialmente necesario para los cachorros, además de fortalecer sus encías, les permitirá, en el futuro, controlar la intensidad de su mordida.
Debes ofrecerle a tu perro unos cuantos juguetes mordedores para que pueda satisfacer su necesidad de morder sin estropear cualquier mueble o sin hacer daño a nadie.
Cuando descubras al perrito mordiendo algo que no debe, repréndelo inmediatamente, apártalo de la zona y ofrécele su mordedor. Por el contrario prémialo cuando utilice su juguete.
En el juego, los mordiscos son su diversión preferida. Cuando te haga daño, la respuesta ha de ser un chillido seguido de un “NO” y desaparecer de la escena. La idea es transmitir al animal que esa conducta equivale a quedarse sólo, sin compañero de juego.
No olvides reforzar el buen comportamiento de tu perro, puedes felicitarlo o premiarlo con caricias y una pequeña chuchearía perruna.
Llevar correa
Ponle siempre la correa al salir a la calle y quítasela en cuanto llegues. El cachorro asociará rápidamente la correa con el paseo. Mientras paseáis, es del todo normal que el perro vaya pegando tirones, quedándose atrás o adelantándose, en estas ocasiones dile “Quieto” enérgicamente a la vez que lo atraes hacia ti. Con el tiempo aprenderá a caminar tranquilamente a tu lado mientras paseáis.
Un método sencillo para enseñarle a nuestro perro a acudir a nuestra llamada es, con el perro atado, llamarlo por su nombre seguido de un “Aquí” mientras tiramos de la correa para aproximarlo a nuestro lado.
Será necesario que insistamos en la orden aunque sin cansar excesivamente al perro, hay que dejar intervalos de tiempo antes de empezar de nuevo y premiarlo tras cada tirón para reforzar la orden.
Esta orden debes transmitirla de forma enérgica pero relajada, el animal debe interpretarla de forma positiva para que sea efectiva.



12 febrero 2010 










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