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feb 20

Como domesticar una ardilla Publicada por MascotasS en Predeterminada, Reptiles, Salud y Cuidado para tus Tus Otras Mascotas .

Esta es una etapa muy  importante a la cual  nos enfrentaremos para que nuestra ardilla comprenda que somos amigos, y que puede tener buena confianza en nosotros.
ardilla 3 300x300 Como domesticar una ardilla
Cuanto más joven sea nuestra mascota, más fácil será la labor y más fuerte será el lazo que nos una.
Seguramente, nuestra primera ardilla no estará domesticada, por lo que no intentemos cogerla ni acariciarla desde un principio como será nuestra primera reacción, ya que nos llevaremos seguramente un mordisco y nos mirará como si fuéramos peligrosos.
La mejor manera de domesticar una ardilla es teniéndola desde joven, son mucho más moldeables y poseen una mayor capacidad de adaptación que un ejemplar adulto, que ya ha adquirido su propia personalidad.
No es necesario que te preocupes de conocer inicialmente si tu primera ardilla es macho o hembra. Según mi experiencia, el carácter no va ligado al sexo, al igual que ocurre con las personas. De todas maneras se distinguen observando la distancia entre el orificio rectal y el genital, siendo mayor en los machos que en la hembra. Lo que si nos debe preocupar es buscar un ejemplar lo más jóven posible, para tener un gran éxito en la domesticación.
Su llegada a casa.
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Una vez que nuestra ardilla ha llegado a su nueva casa , hay que procurarle la máxima tranquilidad posible, ya que es un animal muy sensible a los cambios y que se estresa con suma facilidad. La pondremos en un sitio tranquilo la primera semana. Evitar ponerla cerca de cualquier aparato como la tele, una radio, e incluso el teléfono, ya que se asustará ante cualquier ruido, ya que tienen un increíble oído.
Al principio, no querrá salir de su casa, pero el fuerte sentido que tienen de la curiosidad, hará que comience a asomar su cabeza para observar su nuevo entorno. Podemos dejar la puerta de la habitación abierta y pasar de vez en cuando por delante. Seguramente, en cuanto nos vea, rápidamente se esconderá en su madriguera, pero su gran sentido de la curiosidad hará que vuelva de nuevo fuera a observar qué es lo que pasa.
Pasada la primera semana es el momento en que debemos lograr captar su atención y a la vez evitar que se asuste cuando nos vea. El único secreto consiste en pasar el mayor tiempo posible delante de la jaula para que se acostumbre a nuestra presencia. Al principio es normal que salga corriendo a esconderse, aunque poco a poco irá abandonando esta actitud, conforme vaya ganando confianza y se habitúe a su nuevo hogar y a nuestra presencia.
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Si han pasado 2 o 3 semanas desde que llegó a casa y ha tomado como costumbre esconderse cuando nos vea, debemos cerrar la puerta de su casa y no dejarla entrar, y tendremos que demostrarle que no le va a pasar nada cuando estamos con ella. Ante todo, debemos ganarnos su confianza.
Poco a poco, nos podemos ir acercando a su jaula, e intentaremos permanecer todo el tiempo que podamos junto a ella, estando lo más quieto posible, sin hacer movimientos bruscos, para no sobresaltarla, para que comience a acostumbrarse a nuestra presencia y no salga corriendo a su casa.
Si no acude al alimento que le ofrecemos, nos apartaremos un poco de la jaula, y dejaremos la comida sujeta entre los barrotes. Nos podemos marchar de la habitación y volver posteriormente para ver si le ha gustado y si ha comido. Día tras día, nos iremos alejando menos de la jaula, hasta que llegue el momento en que cuando vaya a comérsela, nos encontremos pegados a la jaula.
Nuestro siguiente objetivo es aguantar la comida con nuestra mano, en vez de dejarla sujeta entre los barrotes de la jaula. Podemos utilizar un silbido o su nombre, que repetiremos cuando le vayamos a dar alimento. Así en el momento que queramos que vuelva a su jaula cuando comiencen sus primeros paseos, podremos utilizar esta señal. Tan sólo le tenemos que asociar una señal con una acción.
La siguiente fase, será introducir la mano en la jaula para seguir ofreciéndole esa comida que más le gusta. Seguramente la reacción de nuestra ardilla será refugiarse o correr por la jaula intentándose alejar.
Tener en cuenta que si vive en una jaula pequeña, y no encuentra espacio suficiente para alejarse y sentirse segura, se sentirá amenazada y primero nos morderá y después saldrá corriendo a refugiarse en su casa, al final conseguiremos que se acostumbre a nuestra mano, que coja su recompensa y no se estrese, y entonces sacaremos la mano para dejarla que disfrute de su alimento. No hay que obligar nunca a nuestra ardilla, evitar ponerle la comida en su hocico, tenemos que dejar que sea ella, la que se acerque.
Hasta que llega este momento, hay que ponerle en su comedero el mismo tipo de comida, así conseguiremos que sepa, que cuando le ofrecemos comida directamente, es un sabor nuevo, y el soborno, les aseguro que funcionará.
Al introducir nuestra mano en la jaula, haremos eso sencillamente, dejarla quieta, y que sea nuestra ardilla la que decida qué hacer, con esa almendra o ese piñón que tanto le gusta y que le ofrecemos.
Ya hemos establecido nuestra primer vínculo, nuestra amistad comienza a nacer. Ahora sólo tenemos que afianzarla y sobre todo reforzarla. Intentar a partir de este momento acariciarla todo lo que podamos, para acostumbrarla a nuestras caricias, para demostrarle que no hay nada que temer.
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Y ahora, su primer paseo.
Las salidas son muy importantes para nuestra ardilla, sobre todo si viven en una jaula que no sea grande. En este punto, que ya se ha establecido nuestro primer vínculo de amistad, y además ya se ha acostumbrado y conoce su nuevo entorno, podemos comenzar a soltarla en la habitación donde está la jaula. Para ello cerraremos todas las salidas de la habitación, e intentaremos que no haya sitios de difícil acceso en los que se pueda esconder, y no la podamos coger, además quitaremos cualquier objeto con el que pueda hacerse daño.
Al principio, veremos que observa y recorre toda la habitación. Déjemela que se mueva a sus anchas para que se familiarice con el nuevo entorno. Si tenemos problemas para hacerla volver a su jaula, poner su comida preferida en la puerta de la jaula, y con un poco de paciencia acabará entrando. Cuantas más veces la saquemos con mayor facilidad volverá.
Acostumbrarla a que después de una salida, reciba una golosina, esto nos ayudará a que vuelva. Disfrutaremos observando cómo lo recorren todo, cómo lo observan, cómo disfrutan saltando, corriendo… poco a poco podremos ir enseñándoles nuevas estancias, pero siempre que estén cerradas todas las salidas. Una ardilla domesticada es raro que se escape, ya que se asocia con su jaula.
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Fugas.
En caso de fuga, y sin estar todavía acostumbrada a nosotros, si falla el que por sí misma vuelva a su casa, podemos echarle encima una toalla grande para que no salga corriendo, y utilizar guantes. Con mucho cuidado, meter la toalla dentro de su casa y dejar que salga entonces.
Lo mejor es que vuelvan por sí solas. Si no sabe volver a la habitación en que se encuentra su jaula, ponérsela cerca con la puerta abierta, para que vuelva a ella, que es donde se sentirá más segura.
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5 comentarios para este post


  1. 01   •   yuli comenta:

    me despejo muchas dudas,ahora se lo que debo hacer con TEO mi ardilla pechichona.


  2. 02   •   magner comenta:

    es muy bueno yo tengo una ardilla y si me mordio


  3. 03   •   magner comenta:

    es muy bueno


  4. 04   •   magner comenta:

    es lindo tener una ardilla pero abeces te muerde jejej


  5. 05   •   magner comenta:

    jejeje pero son lindas

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