Un médico veterinario especialista en animales exóticos de la Clínica Veterinaria Alemana, ha considerado al Cuy como una excelente mascota para los niños que se inician en el cuidado de mascotas. Incluso mejor que los hamsters.

Son baratos y fáciles de mantener, muy dinámicos y con pocos hábitos nocturnos. Tampoco son territoriales como los hamsters y es casi imposible que muerdan.

Una de sus principales características es que son muy sociables, establecen grupos familiares bien estrechos, por lo que es posible tener más de uno. Según como se les críe, pueden llegar a ser muy dóciles y fáciles de mantener.

Otro aspecto importante es su reproducción. El período de gestación dura entre 59 y 72 días, sus crías son 4 en promedio y son muy precoces: nacen con pelaje, con sus sentidos activos, caminando y comiendo alimento sólido desde el primer día.
Buscando seguridad

Los cuy son capaces de vivir al aire libre o en casa, pero lo esencial es que el piso de su habitación sea liso, ya que las rejillas que usan el hámster pueden causarles dermatitis en las patas. También necesitan seguridad visual, es decir, una casa o caja donde logren esconderse totalmente, así como platos con agua y alimento a ras de suelo.

El aseo de la jaula debe ser semanal, con una desinfección unas dos veces al mes.

Resisten bien el frío, sobre todo los de pelo largo, pero no tanto las temperaturas altas. Si están en espacios encerrados, sobre 30 grados Celsius y sin agua, pueden morir por shock térmico.

Para que se mantengan activos, se sugiere soltarlos un rato cada día: no tienden a ser muy escapistas, además que es una buena oportunidad para manipularlos tempranamente y generar vínculos.

Respecto a su dieta, vale recordar que dependen mucho de la vitamina C, la cual adquieren a través de frutas (manzanas, kiwi, naranja). Deben recibir también otras vitaminas de las verduras como, repollo, acelga, espinaca, , así como fibra mediante alfalfa, paja de trigo o pellet de conejo. De vez en cuando se les da cereal.

Al igual que otros roedores, poseen dientes de crecimiento continuo y hay que tenerles juguetes para roer como, maderas, lo que evita problemas de maloclusión. Su expectativa de vida es de 5 a 6 años.

El veterinario recomienda efectuarles uno o dos exámenes coproparasitarios al año, para descartar la presencia de parásitos. Los antiparasitarios sólo deberían usarse si es necesario, para no dañar su flora digestiva, que es de suma importancia para su salud.