La hepatitis canina es una enfermedad vírica que afecta fundamentalmente a los perros, los signos mas relevates son: fiebre, anorexia, aumento de las secreciones nasal y ocular, conjuntivitis, hiperemia de mucosas, vómitos, edema en tejido subcutáneo cabeza, cuello y partes declives del cuerpo.

Es ocasionada por un adenovirus tipo 2. El virus sobrevive durante varios días a temperatura ambiente en fómites sucios (Objetos inanimados que transportan microorganismos patógenos y que pueden ser fuente de infecciones) permanecen viable durante meses.

La mascota la adquiere por exposición buco nasal. Se encuentra en todos los tejidos y se alberga en todas las secreciones durante la infección aguda. También se elimina por lo menos 6 a 9 meses en la orina después de la recuperación. Se adquiere casi exclusivamente en perros no vacunados.

Después de la exposición, el virus causa viremia o sea virus en sangre y se extiende a todos los tejidos, especialmente a los hepatocitos, células del hígado y células endoteliales. El daño a los hepatocitos puede causar muerte del hígado o hepatitis activa crónica. La lesión en las células endoteliales es principalmente en: endotelio corneal (Edema corneal y uveítis anterior), glomerulonefritis (inflamación del riñón) y dañar las células que cubren los vasos sanguíneos.

Infección peraguda: Los perros con enfermedad aguda se vuelven moribundos y fallecen en pocas horas.

Infección aguda: Fiebre, vómito, diarrea, dolor abdominal, inflamación de las amígdalas y faringe. Desorientación, depresión, coma y convulsiones esto ultimo en caso de que la infección sea grave y ocasione una encefalitis hepática.

Infección ocular: Edema corneal, córnea opaca, también llamada , ojo azul de la hepatitis y uveítis anterior.

Hepatitis crónica activa: Daño en un 70% del hígado con mal funcionamiento del mismo.

Para el día 4 después de la infección se presenta la viremia, del día 5 al 7 se observan los signos descritos arriba. Para el día 12 la infección es persistente.

El daño que sufre el hígado principalmente puede ocasionar secuelas posteriores a la infección. En el caso de una encefalopatía hepática, el daño al sistema nervioso central podría dejar tics nerviosos en el ejemplar.

La historia clínica del ejemplar, así como los signos son de gran relevancia para un diagnóstico presuntivo. El empleo de pruebas de laboratorio como: Hemograma y química sanguínea pueden orientar al médico, la toma de placas radiográficas para observar un aumento de volumen el hígado.

La vacunación es un medio eficaz a modo de prevenir esta enfermedad, de la misma forma, en caso de animales ya infectados, los propietarios deberán tener cuidado de que su mascota no infecte el medio. En caso de cachorros, una adecuada y correcta vacunación son más que suficientes.