Cuando un gato se muestra enfermo, no solo pierde el apetito y decaerse, también la parte del abdomen se puede ver inflamada, los dueños en ocasiones no prestan atención a este cambio, creyendo que se trata sólo de gordura, sin embargo el verse gordo puede ser una señal de que el gato presenta una grave enfermedad.

Esta hinchazón, que se produce por una acumulación de líquido en la cavidad abdominal, se denomina ascitis y puede estar asociada a una inflamación del hígado, a tumores o a una peritonitis infecciosa.

Al principio, el cambio en la parte baja del estómago del gato no es tan notorio, pero con el paso del tiempo y si no se consulta a un veterinario, la zona comienza a crecer y a endurecerse. Este abultamiento es parejo en ambos lados del cuerpo.

Si un gato presenta ascitis, lo primero que se debe hacer es llevarlo a un especialista. Ahí lo examinarán y, entre otros exámenes de laboratorio, le tomarán muestras del líquido abdominal para determinar qué es lo que causa que éste se acumule. Con estas pruebas se determina el tratamiento que se debe seguir.

De todas las enfermedades que pueden presentar una ascitis, la peritonitis infecciosa es la menos frecuente en los felinos, pero la más mortal. El 99% de los gatos que la padece, muere.

La peritonitis infecciosa se produce por la mutación de un coronavirus. “La mayoría de los felinos lo tiene, pero no representa ningún daño para ellos durante su vida, sin embargo, bajo condiciones extremas de estrés, el virus comienza a mutar y a dañar la salud del animal”, dice experta especialista.

Otra enfermedad que puede tener como síntoma una ascitis es la inflamación del hígado, cuyo origen puede ser infeccioso o bacteriano.

La acumulación de líquido en el abdomen también puede estar asociada a ciertos tumores. Actualmente es posible realizar quimioterapia dependiendo del tipo de tumor para lograr así una buena calidad de vida a la mascota.