La intuición de nuestras mascotas


Nuestra mente se resiste a admitir con lógica el hecho de que algunas mascotas puedan tener ciertos ‘poderes’ no probados científicamente, pero no por ello menos reales y sorprendentes. Nos referimos a aspectos tan poco conocidos como la telepatía o la anticipación y, en resumen, al sexto sentido de nuestros animales.
A lo largo de la historia, se han dado numerosos casos de perros que han logrado recorrer miles de kilómetros para reencontrarse con su amo después de haberse perdido. También existen gatos que predicen la llegada de sus dueños muchas horas antes de que éstos hayan emprendido su vuelta a casa.
¿Qué tiene que decir ante estos casos la investigación científica? Seguramente, que aún no se tienen las pruebas suficientes para alumbrar una teoría definitiva acerca de este tema aunque, eso sí, las evidencias son numerosísimas.
Conductas anticipatorias, los etólogos opinan:
Algunos ejemplos famosos nos dejan verdaderamente perplejos, y no sólo a nosotros, sino también a la comprensión científica. La comunidad investigadoraetólogos, veterinarios, naturalistas y demás estudiosos del mundo animal, han demostrado a través de numerosos ejemplos y algún que otro estudio, la existencia de conductas anticipatorias.
Estas conductas anticipatorias observadas en numerosísimos casos han establecido una pauta: la mascota comienza a actuar de forma diferente justo en el momento que se emprende la vuelta a casa de su dueño. Si el responsable del animal de compañía emprende su regreso en coche a 10 kilómetros de distancia de su hogar, el perro o el gato reaccionarán justo cuando el automóvil comience a andar, mientras que si de lo que se trata es de un vuelo en avión de varias horas, el estado de alerta de la mascota arranca justo con el despegue del avión, aunque éste se encuentre a varios miles de kilómetros.
Pero si existe un caso que revolucionó radicalmente la investigación etológica, fue el de un pastor escocés que vivía en Moscú. El dueño de este perro sufrió una enfermedad y estuvo convaleciente unas semanas para, posteriormente, fallecer. En todo este tiempo, la mascota se mantuvo fiel, velando después el cuerpo sin vida de su amo. La tristeza marcó tanto a este can que, sin poder soportarlo, se impulsó desde el regazo del cadáver y se suicidó tirándose por la ventana.
El vínculo emocional existente entre animal y dueño es más grande de lo que podemos imaginar. Los investigadores han llegado a decir incluso que los animales de compañía nos comprenden y entienden nuestras emociones y estados de ánimo, es decir, son capaces de captar nuestros sentimientos.

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