Reptiles, monos, roedores, y otras mascotas exóticas aumentan su popularidad como mascotas, pero no deberían tenerse en hogares con niños pequeños o personas con problemas en su sistema inmune. Esa es la recomendación que hizo la Academia Estadounidense de Pediatría en la edición de octubre de la revista Pediatrics.

Las mascotas no tradicionales, como una tortuga, un reptil, un mono o inclusive los hamsters, pueden propagar enfermedades e infecciones como la salmonella, bacterias campilobacterias y parásitos cryptosporidium, destacaron los pediatras autores del estudio.

Según el informe, un 11% de los casos de infecciones debido a la salmonella en los niños resultaron de contactos con lagartos, tortugas y otros reptiles. El virus de la salmonella puede provocar diarreas graves y fiebre.

Los padres, dice el reporte, deben informarse sobre los riesgos que implica para los menores de cinco años la exposición a mascotas no tradicionales. Éstas pueden producir desde alergias hasta enfermedades infecciosas. Un ejemplo: la mayoría de los reptiles transportan la bacteria de la salmonella.