La Rinotraqueitis viral felina es muy contagiosa, se trata de un complejo de dos virus y un hongo (el herpes felino, el calicivirus virus y clamidia hongo) . Estos tres organismos atacan principalmente las vías respiratorias altas de los gatos.

Transmisión

Los gatos con mayor riesgo de infectarse son los jóvenes, los no vacunados y los que viven en criaderos o comparten vivienda con otros felinos. El contacto directo con las secreciones de un gato infectado como la saliva, la orina y las secreciones nasales, son las principales vías de infección.

El 80 % de los gatos infectados no desarrollan la enfermedad por meses o años. En cuanto a los que logran recuperarse, serán portadores durante toda su vida, por lo que es importante evitar el contacto con gatos sanos a los que pudiera infectar. Los gatos infectados presentarán falta de apetito, fiebre y secreciones excesivas por nariz y ojos.

Tratamiento a seguir.

Esta es una enfermedad auto limitante, es decir, se cura sola después de cinco a siete días de haberse manifestado. En todo caso, si notas alguno de los signos señalados lleva a tu gato al veterinario para que le asigne un tratamiento con suero inmune homólogo y tratamiento sintomático y de soporte. Se previene con vacunación trivalente a los 2 y 3 meses de edad, revacunación anual.

 

Panleucopenia felina

Es una infección grave y altamente contagiosa, causado en los gatos jóvenes por el parvovirus. Hoy día es difícil encontrar casos de esta enfermedad en gatos domésticos, gracias a los esquemas de vacunación que se utilizan con ellos, aunque sigue siendo frecuente entre gatos jóvenes callejeros o no vacunados.

Transmisión. Los animales infectados eliminan el virus en todas las secreciones corporales, sobre todo en el excremento, hasta por seis semanas después de haberse contagiado.

Signos clínicos que notarás. Esta enfermedad provoca un gran número de trastornos en el animal infectado: anorexia -falta de apetito-, depresión, fiebre, vómito, diarrea sanguinolenta, deshidratación -como consecuencia del vómito y la diarrea-, daño cerebral -sobre todo en recién nacidos-, para terminar con la muerte del cachorro infectado.

Tratamiento a seguir. El mejor tratamiento es la prevención: si tu gata tiene gatitos, debes vacunarlos cuando son pequeños aún, antes de que estén en contacto con el virus de esta enfermedad, y evitar que los padres salgan de casa antes de que esté vacunada toda la camada. Si un gatito se ha contagiado debes consultar de inmediato al médico veterinario, que recetará antibióticos y una dieta blanda, además de que deberás mantenerlo hidratado para evitar que muera por falta de líquido corporal —tratamiento de sostén. Debes brindarle a tu gato todo tu cariño y atención, pues sólo así superará este difícil trance.